Piedras de colores


Abrí los ojos  justo frente a los suyos del color del fuego, su aliento es caliente con olor a carne cruda, su vaho con gotas de saliva que salpican mis labios, el olor a muerte que transporta su aliento, un lobo enfermo, nunca había tenido uno tan cerca y por supuesto que nunca lo había visto a los ojos. Cierro lentamente los parpados y de pronto estoy en medio de un bosque del color de la noche, no sé cómo llegué aquí, comienzo a correr a toda velocidad, sin tener ninguna idea de a dónde voy, moviendo las piernas tan rápido como puedo, mis rodillas me duelen y me queman, mis oídos están a punto de reventar, no soporto ese sonido, es su voz que se repite al infinito y satura toda el ambiente, me lastima el corazón con piedras que recorren mis venas, se sienten como pequeños diamantes que me escurren de la base del cerebro y se atoran entre mi cuello y espalda, mis venas están a punto de estallar por la presión pero mi corazón negro se niega a detenerse y sigue empujando fuerte, su puta voz que no deja de taladrarme en la frente como un cuerno de unicornio que quiere entrar y robarme los sueños, son mis ideas, no tuyas, deja de seguirme. Las rodillas. Mis pies se vuelven lentos como arena, se deshacen poco a poco y mis rodillas son mi nuevo soporte pero están llenas de sangre, los huesos y músculos que se desprenden como tiras de mi cintura no resisten más y si eso no fuera suficiente el cuerno que tengo sigue creciendo a una velocidad terrible, no sé cómo detenerlo y se sigue moviendo, subiendo en la dirección de la luna que parece ser el destino final, una línea de comunicación entre mis sueños y su luna, que también es su ojo que me mira con rabia, no puedo escapar, su voz y mis rodillas deshechas, caigo de golpe con la cara al suelo, los diamantes se han petrificado y un estallido de luz brota de mi cuello, eso lo atrae y aparece nuevamente a mi lado, el lobo de los ojos del color del fuego, es imposible evadir su aroma, parece que reconozco el olor de mi muerte, lentamente se acerca a mi espalda y comienza a lamer con suavidad, bebiendo la luz que sale de mi cuello y escurre hacia atrás, es una cascada de piedras de colores que el lobo absorbe con cadencia, en un movimiento sincopado que se empareja con mi cansado corazón atrofiado; sigue lamiendo y me estremece, me gusta; la conexión que ahora tengo con la luna hace un puente perfecto, le regalo mis sueños a la señora y mis deseos al animal, soy un pedazo de carne sin sentido, no tengo deseo ni voluntad de moverme, sin piernas, sin capacidad para alejarme y entregándome al placer sin razón, soy nada, pero me gusta, él sigue lamiendo ahora con más fuerza y mi ser se estremece con un impulso de gozo que no conozco, no me puedo resistir y esa extraña sensación es ahora un viejo recuerdo que lo que alguna vez disfruté, cierro los ojos otra vez.

Anuncios